En 1978, George Powell y Stacy Peralta unieron dos mundos que parecían distintos, pero que compartían una misma obsesión: llevar el skateboarding más lejos.
George Powell era ingeniero y diseñador. Stacy Peralta, uno de los skaters profesionales más reconocidos de su generación. Juntos crearon Powell Peralta con una idea clara: fabricar productos de calidad y construir una marca que entendiera el skate desde adentro.
Pero Powell Peralta no tardaría en convertirse en algo mucho más grande que una marca de tablas.
A finales de los años 70, el skateboarding estaba cambiando. Nuevas maniobras, nuevas formas de patinar y una generación de skaters empezaban a transformar para siempre la cultura.
En 1979 nació la Bones Brigade, el equipo que se convertiría en el corazón de Powell Peralta. Stacy Peralta tenía una mirada diferente para encontrar talento: buscaba personalidad, creatividad, estilo e innovación, además de habilidad sobre la tabla.
De ese equipo surgirían algunos de los nombres que marcaron la historia del skateboarding: Tony Hawk, Steve Caballero, Rodney Mullen, Mike McGill, Lance Mountain, Tommy Guerrero, Ray “Bones” Rodriguez y muchos más.
No era solamente un equipo. Era una generación que estaba redefiniendo lo que podía hacerse sobre cuatro ruedas.
Powell Peralta entendió algo que para su época era revolucionario: el skate no era solamente un deporte. Era una forma de expresión, una cultura y una comunidad.
Por eso, la marca empezó a contar sus propias historias.
En 1982 llegó Bones Brigade Video Show, el primer video de la serie que convertiría a Powell Peralta en una referencia también fuera de las pistas. Más tarde llegarían títulos como Future Primitive y The Search for Animal Chin, producciones que mezclaban skate, personajes, música, humor y aventura.
Aquellos videos no solo mostraban trucos. Construyeron una identidad y ayudaron a convertir al skateboarding en una cultura visual reconocible en todo el mundo.
Mientras Stacy construía una de las mayores generaciones de skaters de la historia, George Powell llevaba su experiencia como ingeniero al desarrollo de productos.
La búsqueda siempre fue la misma: hacer mejores tablas, mejores ruedas y mejores componentes para quienes realmente patinaban.
Esa combinación entre innovación, diseño y cultura skate se convirtió en una de las claves de Powell Peralta.
Durante los años 80, la marca alcanzó una enorme popularidad y la Bones Brigade se convirtió en uno de los equipos más influyentes del skateboarding.
Los años pasaron. El mercado cambió. Los protagonistas de aquella generación tomaron nuevos caminos.
Pero algo permaneció.
Las gráficas, las tablas, los videos y los nombres de aquella época quedaron grabados en la memoria de varias generaciones de skaters. Y con el tiempo, muchos de esos diseños volvieron a convertirse en piezas buscadas por coleccionistas y skaters que querían recuperar parte de aquella historia. La propia comunidad de Powell Peralta continúa asociando la marca con esa combinación de recuerdos, calidad y cultura skate.
Hoy, Powell Peralta continúa siendo una marca construida alrededor de una idea que no envejece:
el skateboarding no es solamente algo que se practica. Es algo que se vive.
Desde 1978, Powell Peralta forma parte de su evolución. De sus calles, sus rampas, sus trucos, su arte y su cultura.
Las generaciones cambian. Las tablas cambian. El skate evoluciona.
Pero la esencia permanece.
Powell Peralta.
Desde 1978.
Las leyendas siguen rodando.